DE LA AGENDA 2030 Y EL PROCESO ELECTORAL

Giselle Meza Martell.

Muchas son las personas que están compitiendo en este proceso electoral del 2021, con la firme intención de llegar a gobernar el estado, de formar parte de la siguiente legislatura como diputado o diputada, o bien de presidir o formar parte de algún cabildo.

La mayoría de estas personas están proponiendo al menos sus plataformas de partido, entre otras propuestas, pero al momento absolutamente nadie se ha puesto a considerar la implementación de los 17 objetivos de desarrollo sostenible, mejor conocida como Agenda 2030.

Esta Agenda 2030, se compone de 17 objetivos como lo son: 1. Poner fin a la pobreza; 2. Hambre Cero; 3. Salud y Bienestar; 4. Educación de calidad; 5. Igualdad de Género; 6. Agua limpia y saneamiento; 7. Energía asequible y no contaminante; 8. Trabajo Decente y Crecimiento Económico; 9. Industria, innovación e infraestructura; 10. Reducción de las desigualdades; 11. Ciudades y comunidades sostenibles; 12. Producción y consumo responsables; 13. Acción por el clima; 14. Vida submarina; 15. Vida de ecosistemas terrestres; 16. Paz, justicia e instituciones sólidas; y 17. Alianzas para lograr los objetivos.

Cada uno de estos objetivos contiene acciones e indicadores que lograrán generar comunidades más justas y que además nos brindan una serie de pasos a seguir para lograr que las personas no se queden en el atraso social, y se pueda atender a las raíces de los problemas sociales, desde el encargo público que se aspire y que incluso se vaya a ocupar.

En ese sentido, es que debe de haber una conexión entre las plataformas de los diversos partidos políticos, los planes de desarrollo que aspiran a convertirse en los planes de gobierno, las plataformas legislativas y la misma agenda 2030, pues la prioridad deben ser las personas a las que se aspira gobernar, para que se logre la prosperidad, la paz y la justicia, además de generar las alianzas necesarias para lograr un mejor gobierno y se involucren las partes interesadas a través de un ejercicio de gobernanza democrática; es decir, donde quienes toman las decisiones no lo hagan de manera unilateral sino que la comunidad, como parte interesada también puede y debe involucrarse.

Ha llegado una pandemia y ante esta una nueva normalidad, esto significa que ya nada volverá a ser como antes, pues las realidades han cambiado, y las personas necesitan nuevas respuestas, no solo ante un tema sanitario, sino educativo, de trabajo decente, de crecimiento económico, de igualdad de acceso a los derechos con independencia de ser hombre, mujer, niña, niño, adulto mayor, es decir, sin discriminación.

Quienes están dispuestos y dispuestas a conformar los tres órdenes de gobierno, deben reconocer que el electorado cada día está más empoderado, y que no solo necesita propuestas, sino rendición de cuentas, lo que significa que quienes hoy nos piden el voto deben ofrecernos más que bonitos discursos, sino que deben darnos propuestas reales bajo el principio fundamental de que nadie debe de quedarse atrás, y esto habría de empatarse con el compromiso internacional de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con esta Agenda 2030 que no es una receta mágica, sino lo que la gente está esperando de sus gobiernos para hacer una sociedad constitucional de derechos humanos.

Las realidades duelen y las medidas de respuesta deben ser urgentes. Al final, hay que corazonar la democracia, construirla con los pies en la tierra y generar el cambio que las personas demandan.


Giselle Meza Martell.
Licenciada en Derecho, especialista en derechos humanos, políticas públicas, legal-gubernamental.
Certificada internacionalmente en Control de Convencionalidad, ISO 9001:2015 e ISO 19011:2018.


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