Por redacción
Mientras en los Estados Unidos la inflación ha bajado de manera continua desde hace seis meses y los precios al consumidor cayeron por primera vez en más de dos años, tendencia que se nota desde diciembre pasado, en México sucede lo contrario en cuanto al aumento a la canasta básica.
El endurecimiento de la política monetaria de los estadounidenses ya les da resultado al frenar la demanda y alivia los cuellos de botella en las cadenas de suministro.
Así los precios de gasolina en el vecino país del norte cayeron 12.5% en diciembre, los precios de los camiones y coches usados también bajaron. La disminución de la demanda ha dejado a los minoristas con mercancía de más y esto los ha obligado a bajar su productos a través de descuentos y ofertas, ejemplo en muebles y ropa.
La inflación subyacente bajó en diciembre de 6 a 5. 7 por ciento, lo cual significa que los precios de los alimentos se detienen, aunque siguen siendo altos.
En México la inflación general cerró el 2022 con un porcentaje de 7.82, mientras que la referida a la canasta básica, a los alimentos, llegó a los 8.54 puntos.
El nivel de inflación presionó los precios de los productos agropecuarios y los alimentos procesados en nuestro país. Pero el efecto también llegó a otros bienes y servicios como los medicamentos, artículos de higiene, electricidad, y gas, entre otros servicios.
Se debe recordar que el objetivo, la meta del Banco de México es de llegar a una inflación de 3% +/- 1.
En diciembre, la inflación desaceleró a 7.82%; sin embargo, los mexicanos que se encuentran en la condición socioeconómica más vulnerable se enfrentaron un aumento de precios de 9.70 por ciento.
