LA “CORCHOLATA FRANCESA”, SIN PENA NI GLORIA, PASÓ POR SAN LUIS”

Por Claudio García



Después de 5 años de escuchar, una mañana si y otra también, a López Obrador decir que el sistema de salud en México será mejor que el de Dinamarca y ahora plantear que se debe contar con un almacén “con todas las medicinas del mundo”, Marcelo Ebrard llegó a San Luis Potosí con su «sueño» para lograr “un sistema de salud universal”, pero en seis años y con una inversión de un punto del Producto Interno Bruto, claro él calcula un PIB del 4 por ciento anual.

En una apresurada visita del ex canciller a la capital potosina, bajo la organización del impresentable Eugenio Govea, del cual no se sabe si seguirá en Movimiento Ciudadano o será parte de los recogidos por Morena, Ebrard llegó tarde a todos los eventos programados, como al “cajón del agua”, así le llamó a la Caja de Agua y después al Centro de las Artes en donde por más de dos horas la prensa lo estuvo esperando.

Bajo este estilo informal y rodeado de golpeadores y personajes impresentables, solo permitió tres preguntas a los medios de comunicación y después salió con sus acompañantes, jóvenes que sirvieron como guardia pretoriana al que han denominado
“la corcholata francesa”.

Después siguió con entrevistas exclusivas pactadas por Eugenio Govea y el equipo de prensa, que bien puede compararse con aquel que acompañó a “Andrés”, como lo llama Marcelo, y que con empujones y codazos le abría paso. Así que Ebrard sería igual de lo mismo.

También a los médicos dejó esperando y por eso unos cuantos fueron los que escucharon su «sueño» de salud universal, y después la “corcholata francesa” se fue a la comida, para disfrutar de platillos italianos, y por compañía el tal Govea que no se sabe hoy de qué color se pinta, si naranja (de dudarlo) o guinda (más cercano).

Por cierto, no se notó tanto acarreo como cuando vinieron las otras corcholatas, sobretodo las de Claudia, Manuel, el otro López, el zacatecano y el terrorista que dice andar en una combi vendiendo libros. Pero de que lo hubo lo hubo, unas señoras, personas de la tercera edad y esos jovencitos y jovencitas de “guardia pretoriana”

En fin, pasó sin pena ni gloria el “carnal”, aunque sus cuates refugiados aquí en San Luis Potosí lo sigan apoyando. Ellos sueñan con poder regresar algún día a la Ciudad de México, sin temor a ser detenidos por la Gitana.






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