Juntas salieron de la Alameda para llegar al Plaza Fundadores no si antes pasar por la Fiscalía, para continuar a su última parada.
Al frente las madres de víctimas de feminicidio tras ellas todas, desde aquellas que han marchado otros años como pequeñas y jóvenes cuyas alas iniciando o iniciarán su despliegue
El 8M, con los puños en alto, las pañoletas al cuello y el color morado que se unión a las pancartas y consignas «¡VIVAS NOS QUEREMOS!» y aquellos que exigen justicia, las que exigen un YA BASTA.

Así marcharon para llegar a Fundadores, donde se desprendió el bloque que daña la Universidad y hoy también la puerta de la iglesia de la Compañía.
Fueron 10 mil dicen, pero no fueron todas, aunque todas estuvieron.
