REVELA INVESTIGACIÓN DE LA FEPZH UASLP POTENCIAL AMBIENTAL Y MEDICINAL DE ORQUÍDEAS DE LA HUASTECA

El trabajo científico enfocado en la conservación de especies vegetales de la Huasteca potosina ha tomado fuerza en los últimos años a través de proyectos que combinan investigación, divulgación y formación de nuevos especialistas.

Desde la Facultad de Estudios Profesionales Zona Huasteca (FEPZH) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), la doctora Candy Carranza Álvarez impulsa una línea de estudio basada en la biotecnología vegetal, orientada a la preservación de orquídeas y otras plantas con potencial ambiental y medicinal.

La investigadora explicó que el proyecto surgió a partir de su formación doctoral en biotecnología vegetal, enfocada en la conservación de especies de la región. “Cuando me incorporé al campus de Ciudad Valles, lo primero que quise realizar fue un inventario de orquídeas en el humedal Ciénaga de Tamasopo, con la finalidad de resguardar esas especies, sobre todo aquellas que están en algún grado de amenaza o vulnerabilidad”, comentó.

A partir de ese trabajo inicial se realizaron colectas de ejemplares silvestres que posteriormente fueron trasladados al laboratorio para su reproducción mediante técnicas de cultivo in vitro.

Carranza Álvarez señaló que este proceso permite multiplicar rápidamente especies que en la naturaleza son difíciles de reproducir. “A partir de una planta podemos generar hasta mil plantas in vitro”, explicó. Actualmente el laboratorio mantiene en resguardo alrededor de 20 especies de orquídeas, algunas provenientes de áreas naturales protegidas como la Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa. Entre ellas destaca una especie endémica conocida como enciclia mariae, una orquídea blanca considerada amenazada de extinción.

La investigación también ha revelado nuevos datos sobre el valor de estas plantas. “Recientemente acabamos de hacer una publicación y encontramos que en la Huasteca hay 60 especies de orquídeas que tienen antecedentes de uso medicinal”, indicó la especialista. Estos resultados amplían el interés científico sobre la familia de las orquídeas, además de contribuir a que la población reconozca su importancia ecológica, ya que anteriormente muchas personas pensaban que eran plantas parásitas o simplemente las identificaban como lirios.

El laboratorio ha servido además como espacio de formación para estudiantes de distintos niveles académicos. “Tenemos desde estudiantes de bachillerato hasta de licenciatura, maestría y doctorado que han pasado por el laboratorio y que han contribuido con la conservación de estas especies”, detalló. La investigadora añadió que observar el desarrollo de orquídeas dentro de frascos de cultivo suele despertar la curiosidad de los jóvenes y motivarlos a participar en proyectos de investigación.

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