El silencio ronronea por las calles, si acaso un suspiro o un sollozo se alcanza a percibir al paso de una imagen que parte el alma y es acompañada en su sufrimiento: La Virgen de Dolores, María la madre de Cristo crucificado. Tal como fue profetizado por el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén, en la Presentación de Jesús, “y a ti misma una espada te atravesará el alma”. Así estaba escrito.
Cada año desde 1954 por las calles del Centro Histórico de San Luis Potosí desfilan una a una las cofradías que al andar dejan huella de la fe, el sacrificio, pero sobretodo el acompañamiento al sufrimiento de la Santísima Virgen. Es Viernes Santo día en que la Iglesia Católica recuerda, vive, llora, ejemplifica la Pasión y Muerte de Jesucristo.
Los fieles acompañan la imagen de la María, bajo su advocación de la Virgen de Dolores y que muchos de los asistentes lo viven como una penitencia, como una contemplación. Así se expresa el sentimiento de dolor y luto por la muerte de Jesús y el sufrimiento de la madre.
La Procesión del Silencio surge como un acto colectivo de oración, de meditación para los fieles católicos, es la devoción, es acompañar y contemplar a la madre con el hijo muerto en los brazos, es el sufrimiento, el dolor de la Virgen María.
Las Procesiones surgen desde el siglo XVI, es en Sevilla, España, durante la Semana Santa la que destaca, desde entonces la devoción, la tradición del pueblo se hace presente en las calles, es una forma simbólica de decirle a la Virgen que no esta sola que se le acompaña en su dolor.
Es durante el virreinato que la Procesión del Silencio llega a México y en cada pueblo, ciudad tiene una expresión, así en San Luis Potosí se organiza desde 1954, se inspira en la de Sevilla.
Más de 30 Cofradías, con sus cuadrillas de costaleros van marcando el ritmo en cada paso. Todo inicia desde la Iglesia del Carmen en el momento en que una trompeta da la orden y se abren las puertas ante la llamada de un miembro de la “guardia de Pilato” que tras golpear el protón del templo tres veces exclama: “Abrid las puertas del cielo para rendirme a los pies de este Jesús nazareno”.
Inicia la Procesión con cada Cofradía como la de los Nazarenitos y Macarenas, la de Cristo Roto, L a de Montecillo, la de Preciosa Sangre, la de Tlaxcala, la Carmelitana o la de la Soledad entre muchas otras. Las saetas que en su canto versan el dolor de la pasión que irrumpe el silencio de la representación silenciosa del Viacrucis, hasta la partida final de la Virgen de la Soledad que guarda el templo del Carmen y con ella cierra la Procesión del Silencio en San Luis Potosí.
“PROCESIÓN DEL SILENCIO”, UNA ORACIÓN COMUNITARIA QUE DA FE DE UN PUEBLO, COMO EL POTOSINO
