CAMBIO DE PAPELES, RENOVACIÓN DE DIVISAS, IDEAS Y POLÍTICAS INTERNACIONALES, ¿IDEAS VIABLES?

Por Armando Adolfo Martínez Meneces
Víctor Alonso Tapia Miranda
Flavio González Ayala

El ser humano siempre ha querido evolucionar, sin embargo, no siempre lo hace de manera eficiente, el mundo está en constante cambio, sin embargo, a nadie le extraña que en los últimos años se han querido reformar diversos campos, sobre todo en el aspecto mental, pues se han querido modificar temas delicados como las divisas (conector de lo real e irreal), ideologías de la autoridad y la sociedad (al presentarse la sociedad con mayor autarquía) y, junto con ello, la diferencia ideológica política (que agudiza la polaridad global), todos apostamos por el progreso, el problema es la infinidad de enfoques, pues resulta sumamente complicado unificar dichas perspectivas y aún más de manera amena para seguir un camino unilateral.

Comenzando por el campo financiero las criptomonedas han presentado una gran relevancia en los últimos años, pero también ha sostenido gran volatilidad, demostrando su vulnerabilidad al no tener respaldo por alguna autoridad, pero ¿Por qué su demanda ha sido constante e inclusive incrementado en los últimos años? Aquí se pueden resaltar varias vertientes: como el poco conocimiento de cómo funciona el dinero, la búsqueda distorsionada de la libertad monetaria, aunado del poco control fiscal que se tiene hacia las criptomonedas y la fuerte demanda que ha tenido por parte de inversores y empresas.

Un mundo al cual le hace falta la comprensión del dinero…

Es cierto, la economía puede resumirse bastante bien al plantear términos como la oferta y la demanda, pero no deja de ser eso: un resumen; por algo es una ciencia, que detrás de banales definiciones, la respaldan fuertes principios teóricos, pues muchos comentan que el dinero funciona solo con su oferta y su demanda, justificando precariamente que las criptomonedas siguen el mismo patrón del dinero real, ignorando que gran parte del dinero físico se respalda por la producción del país, las autoridades fiscales y los Bancos Centrales; no solo “explotando minas cibernéticas”, toda criptomoneda tiene en común no tener respaldo o pertenencia a algún Estado, he ahí su talón de Aquiles. Sin embargo, suele distorsionarse al presentarse como la principal ventaja, presentándose como “no se le tendrían que dar cuentas a alguien o autoridad alguna”, junto con ello, su volatilidad se agudiza al ser valorada únicamente por la valoración social; si, se pueden tener herramientas como el tether, (Orgaz, 2021) que es una criptomoneda que se ancla al precio del dólar (y puede comprarse con divisas físicas),  evitando así la alta volatilidad de las criptomonedas, dando una certeza, permitiendo involucrarse al mercado de las criptomonedas (pues la mayoría de estas requieren una criptomoneda intermediaria y no dinero para poder intercambiarse entre sí), pero inclusive la herramienta que promete mitigar las constantes y bruscas fluctuaciones de las criptos, no tienen un respaldo fiable.

La libertad se ve mermada por la inseguridad

Al posibilitar la transacción de manera anónima incentiva a actos delictivos, aunque la alza de la demanda de este recurso cibernético, muestra la tendencia: las personas se ven incentivadas a utilizar la criptomoneda por no pagar impuestos o declarar es mayor que la preocupación de un ciberataque en su digital wallet. Sin duda, es un modo de sentir que el dinero que inviertes ahí es realmente tuyo, pues únicamente tú tienes el control al ser una divisa descentralizada, aunque justamente por ello, la hace peligrosa, pues en cuanto los operadores de la criptomoneda presenten fallas, sean hackeadas o paren operaciones, no habrá garantías, contrario a una divisa nacional.

Un nulo control fiscal, cerca de culminar

Si bien es cierto que las autoridades en un principio no consideraron enserio las criptomonedas, con el paso de los años este “modo de pago” se ha fortalecido al grado que, llegue a considerarse como competencia de las divisas internacionales, al posicionarse las criptomonedas como el sustituto de las divisas que otorga mayor libertad y anonimato, algunas autoridades han decidido restringir las libertades, funciones, accesos, transacciones y mercados de las criptomonedas (mermando su valoración según los expertos) e incrementando la competencia entre divisas, al final quien tiene el control es el Estado, y las bases para atentar en contra de las criptomonedas van desde el hecho ambiental (por la cantidad de recursos que requiere para producir criptomonedas), hasta por la protección del bienestar (financiero y del orden económico global).

El costo invisible de las criptomonedas

Mayo fue un mes turbulento para los inversores de divisas virtuales, dentro de todos las razones por las que hubo tanto movimiento en este mercado se podría destacar las medidas emprendidas por empresas como Tesla, quien a pesar de aceptar bitcoins como método de pago para la compra de sus vehículos, cambió de opinión, debido al impacto ambiental derivado de la minería de criptomonedas, cuestión que va en contra de los ideales de un mundo energéticamente sostenible de la empresa. 

Y es que al pensar en todas estas monedas virtuales, rara vez pensamos en el impacto ambiental que tienen estas, por lo que explicándolo de manera reducida, se podría decir que al ser una moneda virtual, necesita de grandes máquinas y supercomputadoras que almacenan, procesan y transfieren una enorme y compleja cantidad de datos (mediante la tecnología del blockchain), proceso que requiere de una gran cantidad de energía para que funcionen dichas computadoras. Para evidenciar la magnitud del problema, se podría citar la investigación realizada por el Centro de Energía Alternativa de la Universidad de Cambridge sobre el consumo de energía de Bitcoin, la criptomoneda más utilizada y famosa en todo el mundo, en la que si bien se menciona que el 40% de la energía del proceso de minería de criptográfica proviene de fuentes renovables, no alcanza a ser suficiente, debido a que se consumen en promedio 150 TWh (teravatios por hora) de manera anualizada, que para dimensionarlo y concretarlo, se pude decir que Bitcoin consume más energía que Holanda o Argentina al año, y el 55% respecto a México, quien es el catorceavo país en cuanto a consumo de energía eléctrica en el mundo. Ahora sólo hay que imaginar el consumo de energía proveniente del resto de las monedas virtuales, que incrementan cada vez más la cifra, posicionando al mercado de criptomonedas como uno de los que más emisiones de calor y de CO2 generan, lo cual impacta de manera violenta y negativa a un planeta de por sí afectado, que ya se encuentra en una posición vulnerable que nos afecta todos.

De la teoría a la práctica: realidades

Uno de los pilares fundamentales en las finanzas es la relación riesgo/rendimiento, y a pesar de que las criptomonedas parecen enfrentar y desafiar todo lo que conocemos hasta ahora en el mundo financiero no son una excepción ante tal principio. Aun cuando han parecido tener un crecimiento acelerado desde su creación, se han visto golpeadas en múltiples ocasiones por factores de toda índole: desde la presión ejercida por las autoridades políticas y económicas de diversas naciones, quienes se han manifestado en contra de su uso (como Irán y China),  así como la implementación de restricciones para su uso, como lo planteó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos; hasta las declaraciones y actos emprendidos por empresas y millonarios quienes parecen conformar una estructura oligopólica dentro del mercado de ciber monedas, cuyo personaje más polémico parece ser el dueño de Tesla, Elon Musk;  es que sólo hace falta un tweet del excéntrico multimillonario para que el mercado de monedas virtuales tambalee, se desplome o se dispare. Por lo que, aunque aparentemente todo conduzca a que este es el futuro del mundo financiero, no es un tema que deba ser tomado a la ligera, ni mucho menos que deba pasar desapercibido, tanto por las empresas como por las autoridades pertinentes de cada nación del mundo, porque si algo parece estar claro es que éstas nuevas herramientas llegaron para quedarse.


Flavio González Ayala.

Internacionalista. Candidato a Doctor en Relaciones Internacionales, Negocios y Diplomacia por la UANL.
Profesor Investigador de la Facultad de Economía de la UASLP.
Maestro en Estudios de Asia y África por El Colegio de México.


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