Por Claudia Gómez Montealvo.
Reflexionando con unos amigos sobre los aspectos económicos y el por qué cada año que pasa no nos alcanza el dinero, hacíamos un comparativo de los años cuando nuestros abuelos vivían y cómo le hacían ellos para que la familia bien o mal pudiera alcanzar a sobrellevar los gastos de la casa.
La mayoría de los abuelos del grupo fueron oriundos de los barrios de la capital, entre los principales San Sebastián, San Miguelito, uno que otro más aristócrata del barrio de Tequis, por lo tanto nuestros padres y madres vivieron ahí y por ende la mayoría de nosotros nacimos en esos barrios.
Al recordar y profundizar sobre cómo le hicieron nuestros abuelos y padres para mantener a la familia; que por lo general en esos tiempos, la madre se dedicaba a la educación y cuidado de los hijos, por lo que la manutención recaía en el hombre, coincidimos que si bien sus trabajos no eran de gerentes o empresarios, eran suficientes para dar lo básico a las familias, como tener alimentos, uniformes, vivienda y uno que otro fin de esparcimiento.
También nos percatamos que si bien el que tenía un coche o una casa en su mayoría lo compraba al contado, los hijos por lo general iban a la escuela federal o estatal y el traslado se hacía a pie, eran pocos los que iban a Colegios a excepción de algunos que vivieron por Tequis que iban a las escuelas particulares cercanas al barrio.
El punto de encuentro de la familia era la sala de estar o el hall donde todos veían una televisión enorme de bulbos y disfrutaban de un chocolate caliente o una canela. Para los juegos existía el zaguán o patio central de las cosas o en otras ocasiones para los más audaces la calle.
Si bien algunas cosas eran modestas en ese entonces, eran suficientes, por lo que nos preguntábamos ¿qué pasa en estos días con la economía que nunca es suficiente en las familias’? A pesar de que la mujer trabaja y el número de hijos por familia ha descendido a lo largo de generaciones, ¿por qué nunca es suficiente?
Sin duda en nuestra charla coincidimos que nuestro consumo ha cambiado muchísimo y la capacidad adquisitiva también, ahora no se ve la televisión en la sala, cada uno tiene su artefacto en su cuarto con acceso a internet y a infinidad de programas televisivos.
Actualmente no se cuenta con una línea o teléfono local, todos en casa requieren de un celular de preferencia que sea el más novedoso en el mercado. Otro aspecto es el educativo, la mayoría de las familias buscan escuelas particulares para sus hijos sean educados en las mejores escuelas aunque tengan que cruzar media ciudad y pasar tiempo en el tráfico y no dormir por pagar las altas mensualidades de estas, derivado de la arraigada creencia de que la educación privada es mejor es así como creer que por estudiar en tal o cual colegio le suma a la familia estatus.
Las familias no cuentan con una computadora en casa, cada hijo quiere la suya y que hablar sobre la vestimenta, cuando todo lo que impera son marca y estilos idealizados para el consumo de x y z artículo que en términos prácticos no son necesarios.
Y que hablar de la alimentación de estos días, donde se tiene variedad de estas, para comer in y out a través de aplicaciones electrónicas donde es posible adquirir casi lo que sea a cualquier precio, cuando en épocas anteriores parecería imposible encontrar comida para vegis o sin gluten, antes lo que había era comida y punto y se trataba de disfrutar los alimentos en familia.
Si bien la sociedad del consumo es producto de nosotros mismos, es sin duda una causa del porque no nos alcanza lo que ganamos, compramos sin necesitar el artículo, muchas veces porque está de moda o porque mi vecino lo tiene, cambiamos de coche no porque el que se tiene en casa no funcione, sino porque la sociedad que nosotros hemos creado nos lo exige, aunque vivamos con las tarjetas hasta el tope y con deudas y deudas que día a día se van acumulando.
La reflexión esta en aprender a ser más responsables y a vivir con lo que en verdad necesitamos, no es necesario limitarnos o vivir en la austeridad, es cuestión de conciencia y planeación y no reproducir lo que los modelos económicos nos dictan, nosotros creamos las sociedades y esta sin duda es la del consumo y de nosotros depende el transito a un mundo mejor.
Claudia Gómez Montealvo
Estudios de Postgrado en Ciencia Política, Universidad de Oxford, Inglaterra.
Maestra en Administración y Políticas Públicas por el Colegio de San Luis, A.C.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Estudios en Derecho por la Universidad del Centro de México.
Asesora de Gobiernos federales, estatales y municipales.
Consultora de diversas legislaturas del Congreso del Estado de San Luis Potosí.
Activista de diversos colectivos y asociaciones civiles, con enfoque en derechos humanos, prevención del delito, mujeres, cultura y educación.
