El macuspano se enojó y rabio, pataleó y maldijo cuando el INE recibió al secretario técnico, restituido por orden de una juez.
Su enojo se notó hasta cuando irónico expresó que así hasta le gustaba perder. Molesto por ser la tercera que pierde con su proyecto para desmembrar a la institución electoral.
La primera fue al ser detenido su propuesta en el legislativo; la segunda derrota se da cuando un magistrado determina que no se aplique la reforma del llamado plan B, para las elecciones en Coahuila y Estado de México.
Será necesario que si la Suprema Corte declara inconstitucional su plan B, o echa para atrás una gran parte de este, que tengan cerca su amlodipino y a un cardíologo, porque le podría dar un infarto, y es lo que menos queremos.
Lo que se quiere es que termine su mandato y su seudoproyecto y un ciudadano emerja para con un grupo de mexicanos conscientes y con visión, recompongan al país que ha destruido López Obrador.
Ojalá encontremos pronto a ese ciudadano que nos merecemos los mexicanos, el ciudadano que convoque y sume a la mayoría y que sea propuesto bajo un proyecto de nación consensuado con la sociedad civil, pero sobretodo que nos una y termine con la división a la que el macuspano nos ha llevado.
