MANO IZQUIERDA

Derecho humano a la participación política.

Jorge Andrés López Espinosa

“Todos los seres humanos nacemos libres e iguales”. Este enunciado tan sencillo pero a la vez tan profundo, resume la búsqueda histórica e incesante de la humanidad, por acercarse a que las libertades y la igualdad se vuelvan una realidad palpable. Así, podemos repasar cientos de episodios y gestas heroicas en muy distintos sitios de nuestro planeta, en donde la lucha por los derechos, por la libertad y la igualdad han sido las banderas que apuntalan esas luchas. Y cuando estas triunfan se ha pretendido que tan altos valores queden plasmados en los documentos más importantes de los pueblos: sus Constituciones. De modo que, una vez consagrados en tan magnos textos, se reconocen también derechos que permiten construir Estados sólidos que los preserven a través de mecanismos de inclusión y participación para sus ciudadanos precisamente en condiciones de igualdad para todas y todos. De ahí, la importancia de reconocer que los derechos políticos también son derechos humanos, y es que, ya lo decía Aristóteles: el hombre es un animal político, luego entonces por más que escuchemos personas que nieguen su interés por la política, no es posible abstraerse ni ser ajeno a lo que le ocurre a la sociedad en la que se vive, pues la política es inherente a las personas. Se perciben y palpan ya en este país, “tiempos políticos”, aunque validando la premisa del párrafo anterior, “si todas las personas somos entes políticos ergo todos los tiempos también son políticos”; por ello sería más correcto aseverar más bien, que lo que se vive son “tiempos electorales” y, en este contexto precisaríamos aún más: “vienen tiempos de ejercer nuestros derechos políticos.”A nivel constitucional, convencional y legal, en México tenemos reconocidos estos derechos, que no sólo se reducen al de votar y ser votado, pues existen otros derechos igual de valiosos entre otros como el de petición, reunión, asociación, manifestación, expresión que, en conjunto se convierten en herramientas para tomar las decisiones más trascendentes, pues aunque suene exagerado, estas decisiones cambian la vida de las personas. Por tanto, la reflexión para los tiempos que se aproximan en 2024, implica asumir que los derechos políticos también son derechos humanos, que son además fundamentales y por ende justiciables pues están previstos de un andamiaje jurídico para su protección, que todos los partidos y agrupaciones son entidades de interés público y no propiedad de algunos pocos, que un partido se forma y se conforma por ciudadanos libres, con el derecho incluso de disentir al interior de los mismos en busca de la buena política, esa que mejora la vida de las personas y que empieza por el conocimiento y reconocimiento de nuestros derechos, como el motor generador de sociedades críticas, participativas, propositivas y verdaderamente transformadoras. Luego entonces que no nos gane la apatía, ni nos derrote el pesimismo, las elecciones como el futbol no se acaban hasta que se acaban, aunque los encuestólogos proyecten números en donde pareciera que hay ventajas inalcanzables, seremos les, las y los ciudadanos quienes votando podemos revertir y/o hacer válidos los pronósticos, por tanto una de las mejoras forman en que podemos conmemorar el 10 de Diciembre, “Día Internacional de los Derechos Humanos”, es ejerciendo nuestro derecho humano a participar de la vida política en todas sus formas y manifestaciones, para no perdernos la oportunidad de contribuir a mejorar nuestro entorno. Excelente inicio de semana. Los sigo leyendo en este correo: jorgeandres7826@hotmail.com.

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