San Luis Potosí escaló de la posición 19 a la 18 en el ranking general elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), IMCO, consolidándose como la tercera economía más fuerte del Bajío, por arriba de Guanajuato y Zacatecas, y con proyección a alcanzar el lugar 12 a corto plazo.
Este avance es impulsado principalmente por su dinamismo laboral, donde subió siete lugares hasta el décimo puesto gracias a una mayor productividad y capacitación.
Además, el estado se ratifica como un destino clave para el nearshoring, atrayendo inversión automotriz y manufacturera de Alemania y Estados Unidos.
En gobernanza, la entidad destaca en estabilidad política ubicándose en la décima posición nacional y por su gestión administrativa, mientras que la capital potosina sobresale como la segunda ciudad mejor equipada del país.
Aunque hubo avances moderados en seguridad y medio ambiente, y se mantiene estabilidad en calidad de vida, persisten retos estructurales como la brecha en el gasto público, la mortalidad infantil y la necesidad de diversificar la innovación tecnológica.
Actualmente, San Luis Potosí posee una competitividad media-alta, enfrentando el desafío de traducir su vigor económico en un bienestar social equitativo.
