Las políticas de aranceles impulsadas por la administración de Donald Trump hacia las exportaciones mexicanas han puesto bajo la lupa a la economía de San Luis Potosí. Debido a la alta vocación exportadora del estado y su profunda integración con el mercado estadounidense, la industria manufacturera local enfrenta retos directamente vinculados a las barreras comerciales y reglas de origen.
Surge la preguntá: ¿De cuánto son los aranceles y cómo se aplican?
Las medidas comerciales planteadas e implementadas varían en severidad según el sector y el cumplimiento de los acuerdos multilaterales:
– Arancel general: Las tarifas comerciales van desde un 25% de arancel general a productos provenientes de México, hasta amagos de incrementos selectivos de entre el 100% y el 200% para la industria automotriz.
– T-MEC y Reglas de Origen: Aunque los productos ensamblados bajo las normativas del T-MEC se mantienen exentos en teoría, las estrictas verificaciones sobre componentes asiáticos e insumos no regionales (como el acero y el aluminio) han activado tasas arancelarias efectivas en diversas líneas de autopartes.
Y, ¿cuáles son los sectores y productos más vulnerables en San Luis Potosí?
El impacto arancelario no afecta a toda la industria por igual; la manufactura pesada y tecnológica concentra el mayor nivel de riesgo:
En la, Industria Automotriz (Vehículos), afecta directamente el ritmo operativo de armadoras clave como General Motors (Villa de Reyes) y BMW Group (San Luis Potosí). Los sobrecostos arancelarios frenan la demanda en EE. UU. y congelan proyectos de expansión.
En Autopartes y Componentes se representa el sector más vulnerable. Productos como arneses, motores, transmisiones, plásticos técnicos y estampados cruzan la frontera múltiples veces antes del ensamblaje final, multiplicando el costo logístico por arancel.
También la Metalmecánica y Acero. Las industrias de fundición, estantería industrial y estructuras metálicas resienten las barreras aplicadas al acero y aluminio bajo argumentos de seguridad nacional.
Afecta a los Electrodomésticos y Electrónicos. La producción de línea blanca y componentes eléctricos fabricados en el estado para marcas norteamericanas registra incrementos directos en sus costos de venta finales.
Esto tiene un Impacto en el empleo y la Zona Industrial, ya que el sector manufacturero y automotriz genera más del 20% del PIB potosino y sostiene decenas de miles de puestos de trabajo. Aunque no se han registrado despidos masivos inmediatos, las empresas han implementado estrategias de ajuste operacional como:
– Paros técnicos y ajuste de turnos: Armadoras y proveedoras de primer y segundo nivel (Tier 1 y Tier 2) han recurrido a paros programados y la cancelación de turnos de fin de semana para calibrar la producción con la demanda real.
– Freno a la contratación: Se ha desacelerado el reclutamiento para nuevas plazas operativas y de ingeniería, matizando las expectativas de crecimiento a corto plazo proyectadas por el nearshoring.
– Presión sobre salarios y prestaciones: Los sobrecostos de exportación han reducido los márgenes de ganancia en pequeñas y medianas empresas (PyMEs) proveedoras locales, limitando los incrementos salariales y los bonos anuales.
Ante esta coyuntura, organismos empresariales e instancias gubernamentales continúan coordinando esfuerzos para reforzar las certificaciones de origen T-MEC, diversificar mercados internacionales y proteger la estabilidad de la nómina en la Zona Industrial de San Luis Potosí.
