Por: Claudio
ENTRE CÁTEDRAS, IGNORANCIAS Y HONORARIOS: CUANDO LA POLÍTICA NO TIENE LLENADERA
Cátedra en la UASLP: Legislar sin saber no es legislar
Esta semana la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP albergó el foro organizado por Voces Libres, un espacio donde la ciencia y la técnica se pusieron sobre la mesa para analizar un tema crucial: la Inteligencia Artificial. Sin embargo, no faltaron los legisladores que, intentando «subirse al tren», volvieron a meter las manos en la autonomía universitaria y la Libertad de prensa. La periodista Adriana Ochoa dio en el blanco al recuperar la reflexión expuesta por Luis Cárdenas en dicho foro, al cotar que: «el enorme peligro de intentar legislar la tecnología desde la absoluta ignorancia».
En lugar de respetar las aulas y escuchar a los expertos, algunos legisladores locales insisten en normar lo que no entienden. La tecnología avanza a pasos agigantados y requiere rigor científico, no ocurrencias legislativas nacidas al calor del reflector.
Excesos de Derechos Humanos y competencias constitucionales
Hablando de tropezones e incongruencias institucionales, resulta ridículo el exceso en el que cae la Comisión Estatal de Derechos Humanos al pretender señalar al rector de la UASLP por referirse a Héctor Serrano como «chilango». ¿Desde cuándo llamar a alguien por el gentilicio popular de su tierra de origen es un insulto o una violación a los derechos humanos? Ser chilango es motivo de orgullo (como ser potosino), no una ofensa, y el rector simplemente dijo una verdad sin caer en adjetivos peyorativos. Con la cantidad alarmante de graves violaciones a los derechos humanos que se cometen día con día en el estado y que permanecen impunes, la CEDH demuestra tener mucho tiempo libre para fiscalizar nimiedades mientras ignora lo verdaderamente urgente.
Pero el problema de la clase política no se queda en las ocurrencias de la CEDH; también pasa por un evidente analfabetismo constitucional. Bien harían los diputados locales en tomar unas clases de Derecho y sumar a los ayuntamientos —como el de Villa de Reyes—, que pretendían cobrar impuestos e inventarse gravámenes sobre estaciones eléctricas, vías de ferrocarril y zonas de jurisdicción federal. ¿Acaso nadie les ha explicado que los municipios y estados no tienen facultades para legislar ni cobrar sobre lo que es competencia exclusiva de la Federación?….sencillo.
Honorarios, «hora-pompi» y los misterios de la nómina
En el ámbito partidista, el dirigente del PAN estatal, Enrique Dahud, le debe una aclaración transparente a la ciudadanía sobre qué hacía cobrando en las oficinas del Ayuntamiento capitalino. Y de paso, convendría educar a los despistados habitantes de la Cabeza de Juárez (y a varios críticos de ocasión): estar contratado por régimen de honorarios no significa ir a hacer «hora-pompi» (calentar el asiento) a una oficina. El trabajo por honorarios es por productos, metas y entregables, no por checar tarjeta de entrada y salida.
Aunque, siendo justos con la crítica, esa misma regla de tres debería aplicarse a ellos. No es un secreto que existen «asesores» y funcionarios cobrando abultadas nóminas por honorarios mientras residen plácidamente muy lejos de San Luis Potosí, o tranquilamente «echando taco» sin saber qué hacen, aunque se les vea por los pasillos y de guardia en las oficinas de algunos legisladores. Trabajar a distancia es perfectamente válido hoy en día; el verdadero problema es que nadie conoce los resultados, los documentos ni los informes que justifiquen lo que cobran. Si se va a exigir eficiencia a los municipios, que la transparencia empiece también por casa.
