ALERTA EN EL SECTOR INDUSTRIAL DE SLP LLEVA VARIOS MESES FRENTE A LOS ARANCELES DE TRUMP AL GOLPEAR LA CADENA DE ALUMINIO

El sector industrial de San Luis Potosí enfrenta un escenario complejo ante el endurecimiento de las políticas comerciales y arancelarias impuestas por Estados Unidos.

En la entidad, entre 80 y 120 empresas que transforman, procesan o consumen aluminio —con un peso fundamental en la cadena automotriz y metalmecánica— resienten una caída estimada de entre el 15% y el 20% en sus exportaciones, lo que ha encendido las alarmas respecto a la estabilidad del empleo local.

Un motor industrial altamente dependiente de la exportación
El estado potosino alberga un robusto ecosistema industrial integrado por proveedores Tier 1 y Tier 2 de la industria automotriz (como Draxton, Nemak, Valeo y la cadena de suministro asociada a plantas como General Motors y BMW), además de extrusoras locales como SIMAX y decenas de PYMES de cancelería y estructuras metálicas.

Dado que México no produce aluminio primario, las plantas de SLP importan la materia prima —principalmente lingotes, tochos y láminas— de mercados como Estados Unidos, Canadá, China y Europa. Tras su procesamiento y ensamble, más del 80% del producto terminado se exporta hacia el mercado estadounidense en forma de monoblocks, piezas de transmisión y perfiles industriales.

El golpe de los aranceles: menores márgenes y reglas estrictas
La aplicación de gravámenes bajo mecanismos de protección comercial (como la Sección 232) y las estrictas reglas de rastreabilidad sobre el origen del aluminio en el marco del T-MEC han impactado directamente en la competitividad potosina:
Compresión de márgenes: El encarecimiento de los insumos y los trámites de certificación de origen han reducido las ganancias de los proveedores intermedios.

Pérdida de pedidos: Proveedores que no logran certificar el origen del fundido enfrentan sobrecostos que han frenado nuevas órdenes de compra desde EE. UU.
Paros técnicos y contención del empleo en SLP

Aunque no se reporta un colapso masivo en el empleo manufacturero, la presión comercial ya pasa factura a los trabajadores potosinos.

Analistas y líderes del sector estiman que el impacto arancelario ha contenido o afectado la generación de entre 1,500 y 3,000 puestos de trabajo directos e indirectos en el estado. Esta afectación se ha reflejado en:
Paros técnicos recurrentes y reducción de turnos para ajustar el ritmo de producción a la menor demanda externa.

No renovación de contratos temporales en líneas de producción metalmecánica.
Estancamiento en la contratación de nuevo personal en el área de autopartes.
A pesar de este panorama, la reconversión de la industria potosina hacia la manufactura de componentes para vehículos eléctricos y productos de alto valor agregado ha servido como un amortiguador parcial para evitar despidos masivos sistemáticos en la Zona Industrial.

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