DESPUÉS DEL CÁNCER SE DEBE CUIDAR LA NUTRICIÓN Y FUERZA PÚBLICA

La recuperación después de un tratamiento contra el cáncer no termina con la última sesión médica. Volver a sentirse bien también implica recuperar fuerza, cuidar la alimentación y atender los cambios que experimenta el cuerpo durante el proceso, afirmó la Mtra. Catalina Somohano Hernández, docente de la Licenciatura en Nutrición de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), en el marco del Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama.

Explicó que los tratamientos pueden provocar un aumento de grasa corporal, pérdida de masa muscular y alteraciones en la salud ósea. Por ello, destacó la importancia de atender la alimentación, la actividad física y la composición corporal para favorecer la recuperación, mejorar la funcionalidad y contribuir a una mejor calidad de vida.

La especialista indicó que cada paciente requiere una valoración particular, de acuerdo con el tipo de cáncer, el tratamiento recibido y su estado nutricional. En algunos casos es necesario promover una pérdida gradual de peso, mientras que en otros se busca recuperar la masa muscular y mejorar el estado nutricional mediante un aporte suficiente de energía y proteínas. Advirtió que no se recomiendan las dietas restrictivas ni las pérdidas de peso aceleradas, pues pueden dificultar la recuperación.

En cuanto a la alimentación, recomendó mantener una dieta completa, equilibrada y suficiente, que incluya todos los grupos de alimentos. Las proteínas de origen animal y vegetal, las grasas insaturadas presentes en el aguacate, el aceite de oliva y las semillas, así como las frutas, verduras y cereales, contribuyen a cubrir las necesidades del organismo. También aconsejó evitar restricciones innecesarias de carbohidratos y limitar el consumo de azúcares añadidos, alimentos ultraprocesados, embutidos y alcohol, además de evitar el tabaquismo.

Respecto a la actividad física, explicó que puede incorporarse de manera gradual, incluso en personas que llevan una vida sedentaria. Ejercicios como levantarse y sentarse en una silla, utilizar ligas de resistencia o comenzar con mancuernas pequeñas permiten trabajar distintos grupos musculares. Sin embargo, subrayó que la intensidad debe ajustarse a las condiciones de cada persona y seguir las recomendaciones del médico o fisioterapeuta, especialmente cuando hubo intervenciones quirúrgicas.

La docente destacó que la alimentación y el ejercicio también pueden contribuir al bienestar emocional. Aunque aclaró que “no existe ningún alimento mágico que nos va a prevenir la recurrencia de este tipo de enfermedades”, señaló que mantener hábitos saludables favorece la funcionalidad, el estado de ánimo y la calidad de vida. Añadió que es importante que las pacientes acudan a consulta nutricional después de concluir sus tratamientos, ya que todavía hace falta proporcionar mayor información sobre los cuidados necesarios durante esta etapa.

Finalmente, invitó a las personas interesadas a acercarse al Laboratorio de Evaluación Nutricional de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la UASLP, donde se realizan análisis de composición corporal y pruebas de calorimetría indirecta para estimar las necesidades energéticas y elaborar recomendaciones individualizadas. Estos servicios también son útiles para personas con otras condiciones que requieren una atención nutricional específica. La Mtra. Catalina Somohano Hernández puede ser contactada a través de Instagram como nutrióloga Kati Somoano y del correo c.somoano@uaslp.mx.

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