Por redacción.
Solidaridad, clarividencia, sentido común, virtudes de la buena política se requieren para emprender una verdadera acción que lleve a un mundo sustentable, que se promuevan leyes justas y sabias para lograr un cambio que limite el calentamiento global y se transite a energías limpias, ha dicho el líder de los católicos en el mundo.
A los parlamentarios que preparan la cumbre climática de la ONU COP26 de Glasgow, el Papa Francisco dijo: “les pido que promuevan una acción hacia una conversión ecológica y educativa con solidaridad y responsabilidad y para ello necesitamos leyes urgentes, sabias y justas”.
De manera clara y directa expresó: “pido a los gobiernos que adopten rápidamente una vía que limite el aumento de la temperatura media mundial y que promuevan una acción valiente, reforzando también la cooperación internacional”.
Les pidió a los gobiernos que “promuevan la transición a la energía limpia; que adopten prácticas de uso sostenible de la tierra que preserven los bosques y la biodiversidad; que promuevan sistemas alimentarios que respeten el medio ambiente y las culturas locales; que continúen la lucha contra el hambre y la malnutrición; y que apoyen estilos de vida, consumo y producción sostenibles”.
El Papa ha explicado que se trata de una transición hacia un modelo de desarrollo más integral y completo, basado en la solidaridad y la responsabilidad y en la que cada uno “tiene su papel”, “y el de los parlamentarios es especialmente significativo, yo diría que decisivo” ha subrayado. Además, ha dicho que este “cambio de rumbo” tan exigente como el que tenemos ante nosotros requiere “una gran sabiduría, clarividencia y sentido del bien común, que son virtudes fundamentales de la buena política”.
Por último, ha expresado su deseo de que el trabajo en el período previo a la COP26 “se vea iluminado por dos importantes «faros»: el faro de la responsabilidad y el faro de la solidaridad” y para ello – ha concluido – “necesitamos leyes urgentes, sabias y justas”.
El Papa ha explicado que, aunque se trata de un reto exigente y complejo, “la humanidad tiene los medios para afrontar esta transformación, que requiere una verdadera conversión interior y la firme voluntad de emprenderla”. Y la requiere, sobre todo “de quienes están llamados a ocupar puestos de gran responsabilidad en las distintas esferas de la sociedad”.
Con información de Vatican News
