UNA DE CADA OCHO MUJERES PODRÍA PRESENTAR SÍNDROME OVÁRICO METABÓLICO POLIEND

Una de cada ocho mujeres podría presentar Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), advierte experta de la UASLP

El reciente cambio de denominación del Síndrome de Ovario Poliquístico a Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) representa mucho más que una modificación conceptual, ya que permite comprender de manera más amplia una condición que involucra alteraciones hormonales, metabólicas y endocrinas, que afecta a una de cada ocho mujeres, explicó la maestra en Nutrición Clínica Catalina Somohano Hernández, docente de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

La especialista señaló que el nombre anterior resultaba confuso, porque centraba la atención en los ovarios y favorecía tratamientos dirigidos principalmente a los trastornos hormonales. “Al identificar que hay un trastorno metabólico, el abordaje se vuelve muchísimo más integral”, comentó. Explicó que entre el 50 y el 70 por ciento de las pacientes presentan resistencia a la insulina, una condición que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, obesidad, enfermedades cardiovasculares e hígado graso.

Somohano Hernández destacó que no todas las mujeres con este síndrome presentan quistes ováricos y que, en realidad, muchas veces se trata de folículos inmaduros. Por ello, el nuevo enfoque prevé la participación de diversos profesionales de la salud, entre ellos endocrinólogos, ginecólogos, nutriólogos, entrenadores físicos e incluso especialistas en salud mental, con el propósito de brindar una atención más completa y oportuna.

Entre las señales de alerta se encuentran niveles elevados de insulina y testosterona, crecimiento excesivo de vello corporal, caída de cabello, acné, dificultad para perder grasa corporal y problemas para desarrollar masa muscular. La docente explicó que estas alteraciones pueden manifestarse desde la adolescencia, una vez que comienzan los ciclos menstruales. Además, advirtió que se trata de un padecimiento frecuente, pues “una de cada ocho mujeres lo presenta”.

Respecto al tratamiento, aseguró que es posible controlar el síndrome y mejorar significativamente la calidad de vida de las pacientes mediante cambios en la alimentación, actividad física y, cuando sea necesario, apoyo farmacológico. “Claro que podemos disminuir mucho los niveles de glucosa en sangre, por lo tanto, de insulina”, señaló, al enfatizar la importancia de la educación nutricional como parte fundamental del manejo de la enfermedad.

Finalmente, la académica de la UASLP invitó a las mujeres que presenten síntomas o tengan dudas sobre su salud hormonal a acudir con profesionales capacitados y evitar la automedicación o la información sin respaldo científico difundida en redes sociales. “Hay que cuidarnos siempre, orientándose de un experto en la salud, y de esta manera puedan tener una mejor calidad de vida”, concluyó.

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