LE APUESTA GALINDO A ZONA 30 EN EL CENTRO HISTÓRICO DE SAN LUIS CAPITAL

Reducir el riesgo de atropellos en calles estrechas, disminuir la contaminación que deteriora la cantera de los edificios patrimoniales y devolver el espacio público a miles de potosinos y visitantes. Bajo estas premisas, el debate y la aplicación del esquema de Zona 30 cobra cada vez mayor fuerza en el primer cuadro de la capital potosina.

La medida, alineada con los criterios de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y el Reglamento de Tránsito local, establece un límite máximo de velocidad de 30 kilómetros por hora (km/h) en las vías secundarias e interiores del Centro Histórico, un sector caracterizado por su intensa actividad comercial y su alta afluencia peatonal.

Las características arquitectónicas del Centro Histórico de San Luis Potosí —calles angostas, aceras reducidas y una importante concentración de rutas de transporte y vehículos particulares— hacen de este polígono un punto crítico para la movilidad.

De acuerdo con datos de seguridad vial, la velocidad es el factor determinante en la gravedad de los percances. A 30 km/h, la probabilidad de que un peatón sobreviva a un atropello es del 90%, mientras que a 50 km/h la cifra cae drásticamente por debajo del 20%. En calles como Venustiano Carranza, Hidalgo, Madero o 5 de Mayo, donde el flujo de transeúntes es constante durante todo el día, la restricción busca garantizar trayectos seguros para adultos mayores, estudiantes y familias.

Además de la seguridad física, también la  implementación de la Zona 30 en la capital potosina responde a dos necesidades clave del cuadrante central:

La conservación patrimonial, ya que la circulación a velocidad moderada reduce las vibraciones de vehículos pesados y la emisión de contaminantes que se adhiere a las fachadas barrocas y neoclásicas de cantera rosa.

Y la Integración de movilidad activa, pues esto permite que ciclistas y usuarios de scooters compartan el carril de manera segura con el tráfico automotor sin requerir infraestructura segregada de difícil colocación en arterias históricas estrechas.

Por otra parte, especialistas en urbanismo señalan que la efectividad de la Zona 30 en San Luis Potosí no depende únicamente de la colocación de discos de señalización vial, sino de un rediseño progresivo del entorno. La instalación de pasos peatonales a nivel de acera, la sincronización semafórica a baja velocidad y la delimitación de zonas de carga y descarga en horarios específicos que  forman parte de las intervenciones necesarias para consolidar la pacificación del tránsito.

Con la consolidación de este modelo, San Luis Potosí busca alinearse a las tendencias nacionales e internacionales de movilidad sustentable, transformando su casco histórico en un espacio más seguro, accesible y apto para el disfrute peatonal.

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